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11 de marzo de 2012

R.I.P. Jean Giraud, o el genio de Moebius nos ha abandonado

Desgraciadamente, este fin de semana hemos de volver a decir adiós a un grande de la fantasía y la ciencia-ficción. Si hace apenas siete días nos dejaba Ralph McQuarrie, ayer Jean Giraud, más conocido como Gir o Moebius, se despedía, dejando tras de sí un legado que quedará indeleble.
Jean Giraud nació el 8 de Mayo de 1938 en Nogent-sur-Marne (Val-de-Marne, Francia). Alumno de la Escuela de Artes Aplicadas de París, publica sus primeras historietas a partir de 1956 en publicaciones juveniles como "Fripounet et Marisette" o "Coeurs vaillants", trabajos gracias a los cuales conoce a Jijé, que lo recluta como asistente para su obra "Jerry Spring". Poco después, a principios de los '60, el guionista Jean-Michel Charlier busca dibujante para un western al que le lleva dando vueltas desde hace tiempo y Jijé le recomienda al joven autor que a partir de entonces será conocido como Gir. Así, en 1963 sale a la venta "Fuerte Navajo", la primera historia del conocido Teniente Blueberry.
Este cómic, según palabras del autor, le da la oportunidad de hacer "cine en papel", basándose en actores como Jean-Paul Belmondo o Clint Eastwood para caracterizar al protagonista y en las obras de Sam Peckinpah, Sergio Leone y John Ford para la ambientación. La obra se hace popular rápidamente, lo que le da al historietista la libertad para lanzarse en otras aventuras editoriales, siendo la más famosa de ellas la revista "Métal Hurlant" donde, junto a otros compañeros del género, da rienda suelta a aventuras de ciencia-ficción con cierto toque onírico que, a pesar de pasar bastante desapercibidas en la época que se publicaron, son a día de hoy una referencia en el género. Para esta andadura crea un segundo alter ego, Moebius, en referencia a la banda de Möbius, símbolo del infinito.
Paralelamente a su labor como historietista e ilustrador, Jean Giraud participa en los diseños de multitud de películas, como "Alien, el octavo pasajero", "Tron", "Masters del universo", "Willow" o "Abyss", donde ha inspirado con sus dibujos el desarrollo de la escenografía, siendo galardonado en varias ocasiones por esta actividad.
En 1978 se publica "Los ojos del gato", su primera obra junto a Alejandro Jodorowsky, con quien narraría de 1980 a 2001 la epopeya de "El Incal", que ha acabado siendo su obra más famosa y de mayor renombre.
Entre los autores más influenciados por este genio del papel y el lápiz se encuentran Milo Manara, Rafa Negrete o Enki Bilal, y sus dibujos fueron una referencia visual para filmes como "Blade Runner" o las dos trilogías de "Star Wars". 
A continuación, y a modo de conclusión, os dejo una galería con obras del autor.

4 de marzo de 2012

R.I.P. Ralph McQuarrie, o una estrella que se apaga

Anoche falleció Ralph McQuarrie a la edad de 82 años, por causas que no han sido reveladas de momento. La mayoría de vosotros no tendréis ni idea de quién era, pero seguro habréis disfrutado con sus creaciones.
Ralph McQuarrie era diseñador conceptual e ilustrador, y en su currículum constan proyectos como "Battlestar Galactica", "E.T.", "Jurassic Park", "Star Trek", "Cocoon", "Encuentros en la tercera fase" y, sobre todo, la trilogía original de "Star Wars".
Ralph, natural de Indiana, comenzó su carrera a principios de los '60, trabajando como ilustrador técnico para Boeing y la CBS, hasta que en el año 1968 un primer encuentro con George Lucas, al que dejó impresionado, le llevaría a ser siete años más tarde el principal diseñador conceptual de "Una nueva esperanza", dando forma e imagen a los guiones y creando los hoy ya inmortales diseños de personajes de C-3PO y R2D2, Chewbacca, Yoda y Darth Vader entre otros, además de muchos de los entornos y naves que aparecen en los films.
Ralph repitió con las dos secuelas, e incluso se atrevió a aparecer como el general Pharl McQuarrie en "El imperio contraataca". Pero sin duda el momento cumbre de su carrera fue cuando el ilustrador ganó el Oscar a los Mejores Efectos Visuales gracias a su trabajo en Cocoon.
McQuarrie llevaba años retirado, y deja a su mujer Joan. Muchos allegados, entre ellos su amigo George Lucas, ya han expresado sus condolencias y palabras de apoyo, a la vez que han alabado el gran trabajo del artista, que perdurará en la memoria colectiva por mucho tiempo.
A continuación os dejo con una galería del autor, que incluye los primeros diseños de los vehículos AT-AT y de C-3PO y R2D2.

2 de marzo de 2012

Doctor Who, o cómo morir y renovarse

Ya era hora de rescatar del ostracismo este humilde blog, y qué mejor forma de hacerlo que hablando de una de las más populares series de ciencia-ficción de la historia de la televisión, en la que además está inspirado el título de este blog.

David Tennant, el 10º Doctor
"Doctor Who" es la serie fantástica más longeva de la televisión británica, con 784 episodios a sus espaldas, a los que habría que añadir cuatro especiales para la beneficencia, dos miniseries animadas y cuatro spin-off, siendo el más conocido de ellos "Torchwood" (cuyo título es un anagrama del de la serie de la que deriva). Y el motivo de su éxito es que se trata de un programa que, además de contar con un cuidado trabajo de producción y unos excelentes guiones, ha sabido renovarse y adaptarse a las distintas épocas en las que se ha emitido, convirtiendo a su protagonista en todo un icono de la cultura contemporánea en Reino Unido. ¿Pero quién es este "Doctor"?

El 23 de Noviembre de 1963, la BBC emitía "An unearthly child", el primer capítulo de la saga, en el que, tras una inquietante y tétrica cabecera, nos presentaban al "Doctor", un enigmático personaje del que poco o nada sabíamos aparte de que se trataba de un viajero espacio-temporal que visitaba distintos planetas y épocas a bordo de una nave llamada TARDIS (siglas de "Time And Relative Dimension In Space" - "Tiempo Y Dimensión Relativa En El Espacio" en castellano), y poco a poco, a lo largo de las temporadas, fuimos aprendiendo más acerca del origen, la vida y los logros de este personaje.
El Doctor es un habitante del planeta Gallifrey, perteneciente a una de las razas más poderosas y temidas del universo, los Señores del Tiempo, de carácter manipulador y belicista, lo que les ha llevado a granjearse la enemistad de muchas otras culturas a lo largo y ancho de la galaxia. Nuestro protagonista, en completo desacuerdo con los objetivos destructivos e imperialistas de sus congéneres, decide un buen día partir de su planeta natal para vivir aventuras, ajeno a su raza, salvando vidas y deshaciendo entuertos (que muchas veces él mismo ha propiciado), siempre y cuando sus acciones no afecten al continuo espacio-tiempo.
Interior de la TARDIS
El Doctor, al igual que el resto de su especie, posee la extraordinaria habilidad de regenerarse, es decir, modificar y renovar su forma humana y aspecto en momentos cercanos a la muerte, para así eludirla, por lo que su existencia es antinaturalmente longeva. Éste fue un giro de tuerca bastante habilidoso por parte de los responsables de la serie que, al ver el éxito de ésta, buscaron una alternativa para poder continuar un programa que gira en torno a un único personaje aunque su actor principal decidiera abandonarlo. Además, cada cuerpo posterior parece ser más joven que el que deja atrás y su personalidad también cambia en el proceso (algo muy conveniente para que los actores no tengan que mimetizar las actuaciones de sus predecesores), aunque sus recuerdos de encarnaciones pasadas quedan intactos.
Desde ese primer capítulo y hasta el día de hoy se nos han seguido dando pistas y haciendo revelaciones acerca del personaje: sabemos que tiene esposa, hija y nieta (que curiosamente no guardan relación entre sí), que ha sido el culpable de la cuasi extinción de su raza, que su mayor enemigo, otro Señor del Tiempo llamado el Maestro, también fue su mejor amigo de la infancia... Y aunque a veces da la impresión de que ciertos datos se obvian o eliminan en pos de la historia, siempre acaban siendo parte de un plan mayor que respeta la continuidad que se ha construido durante más de cinco décadas. 

Elisabeth Sladen, aka Sarah Jane Smith
Y si hablamos del Doctor, también tendremos que nombrar a sus "Companions", compañeros de viaje, en su mayoría humanos de nuestro planeta, que de forma accidental y casual se cruzan en el camino del protagonista y deciden acompañarle buscando la aventura de sus vidas. En su origen, su rol era el de darle a la audiencia alguien con quien identificarse, personajes que fueran meros espectadores que observaran atónitos las proezas del héroe y las amenazas a las que se enfrenta igual que lo haríamos nosotros ante tamañas situaciones. Pero, como ya he comentado más arriba, la serie ha ido evolucionando, y con ello el papel que desempeñan estos compañeros se ha vuelto cada vez más proactivo, llegando a ser protagonistas absolutos de varios capítulos e incluso en algunos casos series nuevas, como ocurrió con la intrépida Sarah Jane Smith (interpretada por la tristemente fallecida Elisabeth Sladen), que tuvo la oportunidad de compartir con nosotros sus aventuras lejos del Doctor pero cerca de sus enemigos durante más de cuatro años en un spin-off, o con el irreverente y descarado Jack Harkness, también viajero temporal y líder de un escuadrón de la organización gubernamental secreta Torchwood, fundada por la mismísima Reina Victoria de Inglaterra (como pudimos ver en el capítulo "Tooth and claw" de la segunda temporada de la segunda serie de Doctor Who).

Arthur Darvill, Matt Smith y Karen Gillan en los papeles de Rory, el 11º Doctor y Amy Pond
La serie, a pesar de su constante éxito, tuvo un parón desde el 4 de Enero de 1989 que duraría hasta el 26 de Marzo de 2005, cuando el virtuoso Russell T. Davies decidió recuperar una franquicia que nunca debería haberse ido, y actualmente los actores al frente de la serie son Matt Smith como el Doctor y Karen Gillan y Arthur Darvill como sus compañeros, con la recurrente aparición estelar de la veterana en televisión Alex Kingston en el papel de la enigmática River Song, que juntos, y gracias al buen hacer del último showrunner de la serie Steven Moffat, guionista de éxitos como las series "Jekyll" y "Sherlock" o la reciente adaptación a la gran pantalla de Tintín por parte de Steven Spielberg, han conseguido darle por enésima vez (y no nos cansamos) un nuevo aire a una serie de ciencia-ficción para nada convencional, en la que reemplazan las naves espaciales y las pistolas láser por mucho sentido del humor, grotescos y divertidos personajes y, sobre todo, un gran sentido de la aventura.


Los Daleks
Por último, no puedo concluir esta reseña sin hacer mención a los enemigos por antonomasia de la serie: los Daleks.
Odiados y temidos en todo el universo, estos seres, que a simple vista parecen robots de poco funcional y algo ridícula armadura, son en realidad seres mutados creados por Davros, último superviviente del planeta Skaro, y a pesar de su apariencia, basta ver diez minutos de metraje en los que aparezcan para comprobar lo despiadados y crueles que pueden llegar a ser y que el espectador llegue a comprender el auténtico peligro que representan.
Se les supone muertos al igual que a los Señores del Tiempo, consecuencia directa de la llamada Gran Guerra del Tiempo que enfrentaba a ambas especies pero, al igual que ocurre con nuestro protagonista, algunos Daleks escaparon y planean su venganza contra el que consideran su último enemigo, el Doctor.


Y esto es todo por el momento, espero que esta reseña os anime a ver una serie de culto que por muchos está considerada el mejor programa de ciencia-ficción de la historia de la televisión. Servidor no se atrevería a decir tanto, pero desde luego es un producto de calidad, ameno y sobre todo diferente a lo que estamos acostumbrados.

30 de octubre de 2010

Monster Box, o cinco clásicos de la serie B que hay que ver

En una sociedad como la nuestra, en la que cada vez más nos acostumbran a consumir cine mainstream, blockbusters y series de televisión de dudosa continuidad, rara vez tenemos la oportunidad de que nos descubran ese otro cine que, sin embargo, casi desde el principio, ha estado ahí: la serie B. Al contrario, tiene que ser el cinéfilo el que busque y rebusque en estanterías de videoclubs, tiendas de segunda mano y (por qué no) Carrefours, intentando encontrar esa pequeña joya que pasa desaparecibida para el gran público pero que, sin embargo, sabemos que hará las delicias de nuestras pantallas, a pesar de su escasa producción (que no calidad) y sus actores wannabe.
Hoy yo os lo voy a poner un poquito más fácil, y os voy a enseñar unas cuantas películas que considero hay que ver.


Drácula (1931) de Tod Browning

Por qué?  Porque Bela Lugosi fue el primer Drácula del cine (con perdón de Max Schreck), y su actuación (ese acento, esa mirada...) creó escuela. Porque, de todos los mitos del terror que nos regaló la Universal en aquella época dorada, el Conde es de los pocos que puede presumir de brillar con luz propia. Porque es la obra más reconocida de Tod Browning, y gracias a ella dirigiría al año siguiente otra tamaña obra maestra, "Freaks". Y, sobre todo, porque la figura de este Drácula ya es leyenda.



 La mujer pantera (1941) de Jacques Tourneur

Por qué? Porque supone una crítica bastante astuta al rol del por aquel entonces denominado "sexo débil" en el cine de la época. El film trata de una mujer que teme consumar con su marido por miedo a una maldición ancestral que la condenaría a transformarse en pantera de producirse tal caso. Por lo tanto, es una mujer tímida y miedosa que reprime sus sentimientos en pos de la seguridad de su amado. Y, cuando por fin se libera, aún así es incapaz de hacer daño a la persona que más quiere, a pesar de que éste, harto de esperar, se ha abalanzado en los brazos de otra mujer.



Plan 9 from outer space (1959) de Ed Wood

Por qué? Porque Ed Wood fue considerado en su día (y hasta mucho después) el peor director de cine de la historia, y ésta su peor película, una cinta sobre extraterrestres y zombis que nos quieren invadir. Porque es un homenaje a su admirado amigo Bela Lugosi (del que hemos hablado más arriba), además de su obra póstuma. Porque, a pesar de su falta de interés por la luz, los planos, una buena fotografía, guiones bien desarrollados y actuaciones decentes, consiguió una película que ha llegado mucho más lejos que las de aquellos que le criticaban. Porque gracias a Mr. Wood la serie B es lo que es hoy en día.



Barbarella (1968) de Roger Vadim

Por qué? Porque es un icono del cine de los 60, la mujer que por fin asume el papel que le corresponde en el cine, fuerte, decidida y (muy) liberada sexualmente (impagables son detalles como las píldoras sexuales o la máquina que mata mediante orgasmos). Porque es de lo más kitsch que nos podemos encontrar en la ciencia-ficción de la época, tiene una banda sonora muy representativa de aquellos años, y, sobre todo, tiene el honor de contar con la gran Jane Fonda como protagonista.



La marca del hombre lobo (1968) de Enrique López Eguiluz

Por qué? Porque tal vez no sea la mejor, pero sí fue la primera película en la que pudimos contar con el tristemente fallecido Paul Naschy como el licántropo Waldemar Nadinsky. Porque fue estrenada en 3D, ése tan psicodélico que había antes, pero que sin embargo no daba tanto dolor de cabeza. Porque es complicado encontrar serie B española que resulte entretenida. Porque en esta película hay amor, vampiros y hombres-lobo, casi cuarenta años antes de "Crepúsculo" (este Porque es irónico, obviamente). Porque, para españoles e italianos, el nombre de Lon Chaney nos suena a canal de la TDT, pero es decir Paul Naschy y necesitamos dormir con la cabeza bajo las sábanas.


7 de septiembre de 2010

Fringe, o cómo Dunham consigue hacernos olvidar a Scully y Burke

J.J. Abrams es un tipo listo. 
Al contrario que la mayoría, comenzó su carrera en el cine y ha acabado viviendo casi exclusivamente de la televisión porque, a pesar de grandes éxitos como "Eternamente joven" y "Armageddon" (guionista de ambas y productor de la primera), Hollywood no se lo ha puesto nunca fácil a este chico.
Sin embargo, si nos ceñimos a la pequeña pantalla, nadie debería atreverse a cuestionar el casi impecable (e impresionante) currículum que ha conseguido con tan sólo 44 años. Hablar de Abrams es hacerlo de grandes hits de la caja tonta como "Felicity", "Alias" o "Perdidos", serie que le ha catapultado definitivamente al panteón de los dioses del entretenimiento, le pese a quien le pese.

Siempre suele recibir críticas bastante dispares, y esto también es marca de la casa. A algunos les encanta (sobre todo por el hecho de que Abrams no suele dar toda la historia ya mascada al espectador, sino que va diseminando pistas con cuentagotas para que el televidente pueda sacar sus propias conclusiones), a otros les parece basura (se sienten engañados, decepcionados...), unos pocos (muy pocos, menos mal) incluso ven en su trabajo mensajes ocultos sobre el por qué de la vida y la existencia...Pero desde luego, no deja a nadie indiferente. Y eso es lo verdaderamente importante en el negocio, ¿no creéis?

Así, llegamos a la serie que nos ocupa, "Fringe" (aquí en España titulada "Al límite" y emitida por Canal +), un entretenimiento que desde el primer minuto lleva el sello Abrams grabado a fuego. Porque la serie empieza, nada más y nada menos, que con un accidente de avión. Pero no os asustéis, que cualquier similitud con cualquier otro producto del director/guionista/productor/creador/compositor será pura coincidencia, al menos en lo que a argumento se refiere, porque el tratamiento, como veremos más adelante, sigue las mismas pautas que han llevado al éxito sus otros trabajos.

Como decía, la serie empieza con un accidente de avión. El marrón de la investigación se lo come la agente del FBI Olivia Dunham (interpretada por Anna Torv), que, desesperada y sin nadie más a quién acudir, decide recurrir al científico Walter Bishop (John Noble), antaño un brillante aunque poco ético científico y ahora un demente de la tercera edad que lleva diecisiete años recluído en una institución psiquiátrica. La única forma de salir de allí es que un pariente cercano lo ordene y éste será su hijo Peter (Joshua Jackson), un timador que tiene muy poco de Robin Hood, y cuya relación con su padre es prácticamente nula, sobre todo debido a traumas derivados de las investigaciones de Walter en los 80.
A partir de aquí, este curioso equipo, completado por Astrid Farnsworth (Jasika Nicole), asistente de Olivia, y Charlie Francis (Kirk Acevedo), otro agente del FBI, comenzará a investigar una serie de sucesos difíciles de explicar de forma científica conocidos como el Patrón.

Visto así, podría parecer que nos encontramos con una serie que aprovecha el filón de "CSI", "Mentes Criminales" y demás productos del mismo estilo. Investigación científica, vaya. O, por el contrario, los más frikis podrán creer que se encuentran ante una imitación de ese gran fenómeno que fue "Expediente X". Y todos ellos tendrán razón. Porque ésta es una serie de suspense policíaco que bebe de misteriosos casos sin resolver que nos llaman la atención por su extravagancia e imaginería, pero los aborda desde un punto científico, casi clínico. Y es un acierto, aunque no EL acierto.

Porque lo realmente bueno de este serial, por lo que cualquier fan de Abrams o simplemente de la ciencia-ficción debería animarse a verla, es por sus personajes.
Al igual que en todas las anteriormente mencionadas obras de este director, estamos ante personajes en tres dimensiones, de carne y hueso, y no meros clichés.
El caso más evidente es Walter Bishop, una mezcla de Albert Einstein y Doctor Frankenstein, un hombre excéntrico y extraño que, además, provoca los mejores momentos de humor en la serie, notablemente cada vez que se encuentra cerca de Astrid, cuyo nombre confunde continuamente.

Por supuesto, tenemos a Olivia, eje principal de la trama, un personaje que evoluciona capítulo a capítulo, casi sin darnos cuenta, y que para los fans resultará bastante familiar, ya que el tratamiento que le dan los guionistas se asemeja bastante al que se le dio en su momento a Juliet Burke en "Perdidos". Estamos ante una mujer fuerte, inteligente, atrevida y muy capaz de valerse por sí misma, pero al fin y al cabo un ser humano, con sus fallos y debilidades.
Y así de bien podríamos hablar de todos los demás protagonistas, porque es lo que realmente da de comer a J.J. Abrams: crear personajes que lleguen al corazón del telespectador.

Por último, cabe destacar la gran calidad de la serie en general, tanto en el aspecto técnico como en el artístico. Buen trabajo de dirección, guiones entretenidos, una producción más que aceptable (a veces sobresaliente, algo difícil en la pequeña pantalla)... Y, sobre todo (algo que también es marca de la casa), muchos enigmas por resolver, una trama de fondo que plantea una gran cantidad de interrogantes cuyas respuestas nos van dando poco a poco, para que la tensión y la atención no decaigan.