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31 de marzo de 2012

Monster Box 3, o cinco imprescindibles del cine zombi

Aprovechando que este fin de semana se estrena "[•REC]3 Génesis" en las carteleras españolas, esta vez Monster Box va a centrarse en el cine de zombis, subgénero clásico donde los haya y en pleno revival desde hace ya algunos años. Y tratándose de un tema tan... "apetitoso", he decidido presentároslo a modo de menú para una cena ideal, repleta de carne, sangre y vísceras, que hará las delicias de cualquier gourmet del cine de terror.
(Para quien se pregunte por qué no he incluído ninguna de las anteriores entregas de "[•REC]" en la selección, es porque ya hablé de la original aquí)


Entrantes: Zombies party (Una noche... de muerte) (2004) de Edgar Wright

Toda buena cena empieza con algo ligero, mientras compartimos risas y cachondeo con el resto de comensales, y eso es lo que nos ofrece este film. Humor inteligente disfrazado de absurdo que cae en todos los clichés posibles del cine de zombis en particular y del terror en general, con unos Simon Pegg y Nick Frost muy a gusto en sus papeles, una suerte de Don Quijote y Sancho Panza de la serie B más gamberra.
Como detalle curioso para los fans del humor made in UK, atentos al cameo de Matt Lucas ("Little Britain", "Come fly with me").



Primer plato: El amanecer de los muertos (2004) de Zack Snyder

Remake de "Zombi", segunda parte de la mítica saga de George A. Romero, esta película llega más allá que la original gracias a innovaciones como el rápido proceso de transformación y la inesperada velocidad de los infectados. Buenas actuaciones, típico final abierto que te deja con ganas de más y un excelente trabajo de maquillaje y caracterización.
Además, nos regala el memorable momento de asistir a un parto zombi, escena por la cual esta película ya merece ser vista.



Segundo plato: La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero

Obviamente, el plato principal de esta cena tenía que ser el clásico por excelencia del género, película que en su día fue criticada por su excesiva violencia gráfica y sin embargo hoy es considerada una obra maestra del séptimo arte.
A pesar de que ya hubo con anterioridad films de la misma temática, no os engañéis: aquí empezó todo, éste fue el verdadero génesis de la invasión zombi.



Postre: Zombie honeymoon (2004) de David Gebroe

El postre siempre es algo dulce, ¿y acaso existe algo más dulce que una pareja de recién casados? Por supuesto que sí, pero la expresión me venía que ni pintado para presentar esta película romántica, grotesca, divertida y trágica a partes iguales.
Una pareja es atacada durante su luna de miel, y a partir de ahí todo cambia para ellos, tendrán que poner a prueba su amor y descubrir si éste es más fuerte que el hambre de carne fresca.
¿Lo mejor de todo? El final es tan previsible que no te lo esperas.



Café y pastas: Thriller (1983) de John Landis

Termina la velada y nos despedimos con el que está considerado el videoclip más emblemático de la historia de la música, "Thriller" de Michael Jackson, un cortometraje inmortal que ha influido en la cultura popular más que ningún otro, gracias sobre todo a su estética y coreografía, y cuya música cautiva desde la primera escucha.



Espero que hayáis disfrutado del menú, yo he acabado con un lamparón en la camisa por culpa de tanto cerebro y carne cruda. Si también ha sido vuestro caso, recordad que las manchas de sangre se quitan mejor con agua fría.

11 de marzo de 2012

El Cuervo, o la catarsis del sufrimiento de James O'Barr

Portada de "The Crow - Edición Definitiva"
Para la mayoría del público, hablar de "El Cuervo" es hablar de la película de 1994 dirigida por Alex Proyas y protagonizada por Brandon Lee. Pocos saben que dicho film está basado en una novela gráfica de mismo título, y menos aún que dicha historia está inspirada en la rabia, el dolor y la pérdida reales de su autor, James O'Barr. Así que desde aquí, vamos a hacer un repaso sobre el autor y su obra, que recientemente ha sido editada en su "Edición Definitiva" en nuestro país.

James O'Barr nace en Detroit el 1 de Enero de 1960. Huérfano desde pequeño, entra en el circuito de casas de acogida del estado de Michigan, sin llegar nunca a ser adoptado, mientras estudia escultura renacentista, dibujo y fotografía de forma autodidacta.
En 1978 muere su prometida Beverly, atropellada por un conductor ebrio mientras iba de camino a recoger el coche de James, que se siente responsable de la tragedia: no había pagado el seguro del automóvil y la policía local le conocía, por lo que pidió a su novia que fuese a recoger el vehículo por él. "Cielo, ¿por qué no pasas a buscarme? No puedo permitirme otra multa de tráfico" son las últimas palabras que le dice por teléfono antes del fatal accidente. Y a partir de entonces la vida se torna vacía y sin sentido para el autor, que se culpa por lo ocurrido y ello le lleva a tomar decisiones poco acertadas en su vida: se lista en los Marines y acaba siendo expulsado por su comprotamiento pasivo-agresivo, se mete de lleno en una espiral de alcohol y drogas..., y dibuja. Dibuja mucho, basándose siempre en temas como la muerte, la ira o el duelo. Y así llegamos a la génesis de su obra cumbre.
James O'Barr
A finales de 1981, James O'Barr lee una noticia en un periódico sobre una pareja asesinada por un banda callejera, y es entonces cuando decide coger todas las emociones que guarda dentro y plasmarlas en papel, realizando un viaje catártico mediante la historieta y así liberar todos sus demonios. Así nace "El Cuervo".

La historia gira en torno al antihéroe Eric Draven. Su prometida y él son asaltados por un grupo de pandilleros en la carretera y, tras ser disparado en la cabeza, muere viendo cómo los delincuentes golpean y violan a su amada. Resucitado por un cuervo, Draven se dedica a perseguir y matar a los implicados, torturándolos física y emocionalmente para aplacar su sed de venganza.
Rabia desenfrenada dibujada con lágrimas de tinta china, sexo, drogas y corrupción en cada página, con palabras que parecen salidas de la boca de O'Barr y dirigidas a aquél que mató al amor de su vida, y que contrastan con dibujos a la aguada y tiernos diálogos que nos relatan la historia de un amor que va más allá de la muerte, todo ello además adornado con poemas de autores clásicos como Arthur Rimbaud o Charles Baudelaire, así como de los pensamientos del propio autor.

Brandon Lee
La novela gráfica, publicada finalmente por Caliber Comics en 1989, fue todo un éxito del cómic independiente, lo que, como ya hemos comentado, dio lugar a su posterior adaptación al cine, con Brandon Lee, hijo del mítico Bruce Lee y amigo íntimo de O'Barr, en el papel protagonista que le costaría la vida, ya que falleció dos semanas antes del final del rodaje durante la grabación de una escena, algo que James también cargaría a su conciencia.

Desde el pasado año está disponible esa "Edición Definitiva" de la obra, que incluye más de 60 páginas de material nunca antes publicado. Al respecto, el autor dice: "Cuando empecé a escribir el cómic en 1981 sólo habían transcurrido unos pocos años desde la muerte de Beverly. Había momentos especiales que habíamos compartido ella y yo, momentos que atesoraba en lo más profundo de mi ser como si fueran un regalo especial que sólo era mío. No quería denigrarlos o peor aún explotarlos incluyéndolos en un tebeo, así que por muy personal o biográfico que fuera el proyecto, me abstuve de ello [...] Tras treinta años, he regresado a un lugar donde por fin puedo compartir esto con vosotros porque, al fin y al cabo, "The Crow" no es más que una evocación de lo que es el amor verdadero."

En definitiva, por todo lo que os he contado (y por muchos otros motivos que descubriréis desde la primera página), "El Cuervo" es una obra imprescindible para todo amante del fantástico, del noveno arte o simplemente de las buenas historias.

4 de marzo de 2012

R.I.P. Ralph McQuarrie, o una estrella que se apaga

Anoche falleció Ralph McQuarrie a la edad de 82 años, por causas que no han sido reveladas de momento. La mayoría de vosotros no tendréis ni idea de quién era, pero seguro habréis disfrutado con sus creaciones.
Ralph McQuarrie era diseñador conceptual e ilustrador, y en su currículum constan proyectos como "Battlestar Galactica", "E.T.", "Jurassic Park", "Star Trek", "Cocoon", "Encuentros en la tercera fase" y, sobre todo, la trilogía original de "Star Wars".
Ralph, natural de Indiana, comenzó su carrera a principios de los '60, trabajando como ilustrador técnico para Boeing y la CBS, hasta que en el año 1968 un primer encuentro con George Lucas, al que dejó impresionado, le llevaría a ser siete años más tarde el principal diseñador conceptual de "Una nueva esperanza", dando forma e imagen a los guiones y creando los hoy ya inmortales diseños de personajes de C-3PO y R2D2, Chewbacca, Yoda y Darth Vader entre otros, además de muchos de los entornos y naves que aparecen en los films.
Ralph repitió con las dos secuelas, e incluso se atrevió a aparecer como el general Pharl McQuarrie en "El imperio contraataca". Pero sin duda el momento cumbre de su carrera fue cuando el ilustrador ganó el Oscar a los Mejores Efectos Visuales gracias a su trabajo en Cocoon.
McQuarrie llevaba años retirado, y deja a su mujer Joan. Muchos allegados, entre ellos su amigo George Lucas, ya han expresado sus condolencias y palabras de apoyo, a la vez que han alabado el gran trabajo del artista, que perdurará en la memoria colectiva por mucho tiempo.
A continuación os dejo con una galería del autor, que incluye los primeros diseños de los vehículos AT-AT y de C-3PO y R2D2.

3 de marzo de 2012

Monster Box 2, o cinco películas de la serie B del siglo XXI que hay que ver

Bienvenidos a la segunda entrega de Monster Box, una sección de este blog destinada a recomendaros esas películas que pasan desapercibidas para la mayoría del público pero de las cuales debería haber una copia en la estantería de todo buen cinéfilo.
Esta vez, me centraré en joyas del séptimo arte más barato pero con más corazón (y tripas, e intestinos, y cerebros...) de la primera década del siglo XXI. Tal vez no estén todas las que son, pero lo son todas las que están, así que coged vuestro bol de palomitas y un refresco tamaño extragrande, apagad los teléfonos móviles, ¡y disfrutad del viaje!


Freddy vs Jason (2003) de Ronny Yu

Por qué? Resulta curioso que empecemos el viaje con una película que tiene de todo menos un bajo presupuesto y pobres efectos visuales, pero dada la repercusión de los personajes a los que nos referimos y la productora que produjo el film, espero que lo entendáis y me perdonéis.
La idea de realizar este duelo de titanes del slasher venía de lejos. En 1987, New Line Cinema y Paramount intentaron por primera vez realizar un crossover de las dos franquicias pero, tras barajar varios guiones y tramas, no lograron ponerse de acuerdo. Tras el fracaso en taquilla de "Viernes 13 Parte 8: Jason toma Manhattan", los derechos del serial killer de Crystal Lake pasaron a New Line, pensando que así resultaría más sencillo llevar a cabo el proyecto. Y sin embargo, hicieron falta un total de dieciséis años, dieciocho guiones y más de seis millones de dólares malgastados en pre-producción de posibles films para que por fin la cinta fuese rodada.
Como ocurre con las entregas anteriores de ambos personajes, aquí no hay que buscar una historia elaborada ni grandes actuaciones (exceptuando la del maestro Englund, por supuesto, a quien el disfraz de Freddy le sigue quedando como anillo a la cuchilla). Nos encontramos ante un producto de entretenimiento sin grandes pretensiones más allá de darles a los fans lo que largo tiempo llevaban esperando, un festival de sangre y humor negro que sienta bastante bien y resulta efectivo visualmente.
A pesar de las críticas, fue un rotundo éxito en taquilla, lo que propició el planteamiento de una segunda entrega en la que incluirían a otro grande de la serie B, el protagonista de la trilogía "Evil Dead", Ash Williams. Desgraciadamente, los involucrados esta vez no tuvieron tanta paciencia y el proyecto fue deshechado, siendo el guión reciclado para que la historia viese la luz en formato de comic book.



Ju-On: La maldición (2003) de Takashi Shimizu 

Por qué? El cambio de milenio supuso para el seguidor del cine fantástico toda una revolución al ver cómo de repente estábamos siendo invadidos por una infinidad de producciones de los países asiáticos que, a pesar de unos presupuestos rídiculamente bajos (como buena serie B), calaban hondo en el espectador a base de indagar en los miedos más básicos del ser humano, como el temor a la oscuridad o sentirse rechazado y abandonado por sus prójimos. "Ringu" ("The Ring - El círculo" en nuestro país) dio el pistoletazo de salida en Occidente, con una historia cuidadosamente elaborada y alusiones a populares leyendas urbanas. Y poco después nos llegó "La maldición".
Una casa encantada, los fantasmas de un niño muerto y su madre y un brillante juego de flashbacks y flashforwards durante todo el metraje convirtieron a esta humilde cinta en todo un éxito, que dio lugar a secuelas y el inevitable remake estadounidense, que en este caso fue puesto en manos de su creador para delicia de sus fans, que vieron cómo la obra no fue tan vampirizada y trastocada como ocurrió por ejemplo con la ya citada "Ringu" o "The Eye", por poner algunos ejemplos.
A destacar sobre todo la actuación de Yuya Ozeki y Takako Fuji en los roles de Toshio y Kayako Saeki.



Jenifer (2005) de Dario Argento 

Por qué? En el año 2005, el canal estadounidense de cable Showtime decidió dar luz verde al proyecto "Masters of horror", una serie creada por Mick Garris y formada por capítulos autoconclusivos de terror, en la misma estela de programas de culto como "Los cuentos de la cripta" o "En los límites de la realidad" ("The twilight zone"). Para ello, contrataron a grandes directores del género como Tobe Hooper ("Poltergeist", "La masacre de Texas"), Joe Dante ("Re-Animator", "Dolls"), John Carpenter ("Halloween", "La Cosa") o, por supuesto, Dario Argento, el director de esta cinta.
Hablar de Argento conlleva irremediablemente hablar del Giallo, una vertiente del cine de terror procedente de Italia que se caracteriza por sus extensas y violentas escenas repletas de sangre rodadas con cierto estilo poético que el director gusta de usar en sus obras. Buena muestra de ello son los filmes "Suspiria", "Trauma" o "Phenomena", por ejemplo. Y aunque "Jenifer" sea una película de encargo, el cineasta usa todas sus buenas armas para hacer de esta obra algo tremendamente personal. El sexo y la sensualidad casan con la violencia tanto explícita como implícita de la historia, que nos habla de un ser llamado Jenifer, cuyo rostro deformado y físico despampanante le sirven para destrozar de cualquier modo imaginable las vidas de todo aquél al que se acerca.
"Masters of horror" acabó siendo un proyecto un tanto irregular, con grandes películas pero también auténticos bodrios, y una producción a veces un tanto deficiente, a lo que tampoco ayudó el peso de la censura, que en el caso de "Jenifer" fue aplastante, eliminando varias escenas sobre todo de carácter sexual del metraje original. Pero os aseguro que, a pesar de todo y en este caso en particular, estamos ante una obra que puede levantar bien alto la cabeza.



[•REC]¹ (2007) de Jaume Balagueró y Paco Plaza

Por qué? Era inevitable hablar en esta entrada de alguna película de zombies ya que, junto a la ya citada fiebre asiática de los '00, supuso una de las corrientes más seguidas en este principio de siglo, y ello se traduce en la producción de grandes hitos del cine de género, ya sea en forma de películas originales ("28 días después"), remakes ("El amanecer de los muertos") e incluso comedias ("Zombis party").
"[•REC]¹" sigue el ejemplo del falso documental que ya utilizaron con anterioridad otras cintas como "El proyecto de la bruja de Blair" u "Holocausto caníbal" para narrarnos la historia de un contagio zombi como sólo un español podría hacerlo, en el seno de una comunidad en la que el racismo, el comportamiento burgués, el egoísmo y la soledad ya estaban ahí mucho antes de la infección. Tiene escenas efectivas que te hacen saltar del asiento, un reparto carismático con el que el espectador se puede sentir fácilmente identificado, y un juego de cámara muy logrado, algo complicado en este tipo de material, sobre todo a la hora de jugar con luces y sombras. Y todo ello además coronado con una de esas líneas en el guión que surgen cada cierto tiempo e ipso facto pasan a formar parte de las anales de la historia del cine: "Pablo, grábalo todo. Por tu puta madre."



Zombie strippers (2008) de Jay Lee

Por qué? Y para cerrar esta edición de Monster Box, y tras haber hablado de blockbusters, cine español y asiático y telefilms, nos centramos en una cinta 100% B, en la que encontramos todos los ingredientes que han hecho famoso a este tipo de cine: terror, comedia negra, mucha sangre y entrañas y, sobre todo, mujeres ligeras de cascos y de ropa, una de las señas que parece que más se está perdiendo por el camino, aunque aquí no sea el caso.
La película responde al siguiente interrogante: "¿Y qué ocurriría en un local de striptease si llegara el holocausto zombi?". Y la respuesta es un despropósito de película, en el buen sentido de la palabra. Tenemos a la Madame rusa que no para de contar lo dura que es la vida de una stripper en su duro país, un Robert Englund que nos ha sido metido con calzador pero cuya presencia agradecemos, soldados dispuestos a dar la vida por su país en clave de sorna y mucha mujerzuela valiéndose de todas las habilidades adquiridas gracias a su trabajo para ser lo mejor zombis posible.
Atentos a la escena de las bolas de billar, ¡es una imagen que tardaréis tiempo en olvidar!


30 de octubre de 2010

Monster Box, o cinco clásicos de la serie B que hay que ver

En una sociedad como la nuestra, en la que cada vez más nos acostumbran a consumir cine mainstream, blockbusters y series de televisión de dudosa continuidad, rara vez tenemos la oportunidad de que nos descubran ese otro cine que, sin embargo, casi desde el principio, ha estado ahí: la serie B. Al contrario, tiene que ser el cinéfilo el que busque y rebusque en estanterías de videoclubs, tiendas de segunda mano y (por qué no) Carrefours, intentando encontrar esa pequeña joya que pasa desaparecibida para el gran público pero que, sin embargo, sabemos que hará las delicias de nuestras pantallas, a pesar de su escasa producción (que no calidad) y sus actores wannabe.
Hoy yo os lo voy a poner un poquito más fácil, y os voy a enseñar unas cuantas películas que considero hay que ver.


Drácula (1931) de Tod Browning

Por qué?  Porque Bela Lugosi fue el primer Drácula del cine (con perdón de Max Schreck), y su actuación (ese acento, esa mirada...) creó escuela. Porque, de todos los mitos del terror que nos regaló la Universal en aquella época dorada, el Conde es de los pocos que puede presumir de brillar con luz propia. Porque es la obra más reconocida de Tod Browning, y gracias a ella dirigiría al año siguiente otra tamaña obra maestra, "Freaks". Y, sobre todo, porque la figura de este Drácula ya es leyenda.



 La mujer pantera (1941) de Jacques Tourneur

Por qué? Porque supone una crítica bastante astuta al rol del por aquel entonces denominado "sexo débil" en el cine de la época. El film trata de una mujer que teme consumar con su marido por miedo a una maldición ancestral que la condenaría a transformarse en pantera de producirse tal caso. Por lo tanto, es una mujer tímida y miedosa que reprime sus sentimientos en pos de la seguridad de su amado. Y, cuando por fin se libera, aún así es incapaz de hacer daño a la persona que más quiere, a pesar de que éste, harto de esperar, se ha abalanzado en los brazos de otra mujer.



Plan 9 from outer space (1959) de Ed Wood

Por qué? Porque Ed Wood fue considerado en su día (y hasta mucho después) el peor director de cine de la historia, y ésta su peor película, una cinta sobre extraterrestres y zombis que nos quieren invadir. Porque es un homenaje a su admirado amigo Bela Lugosi (del que hemos hablado más arriba), además de su obra póstuma. Porque, a pesar de su falta de interés por la luz, los planos, una buena fotografía, guiones bien desarrollados y actuaciones decentes, consiguió una película que ha llegado mucho más lejos que las de aquellos que le criticaban. Porque gracias a Mr. Wood la serie B es lo que es hoy en día.



Barbarella (1968) de Roger Vadim

Por qué? Porque es un icono del cine de los 60, la mujer que por fin asume el papel que le corresponde en el cine, fuerte, decidida y (muy) liberada sexualmente (impagables son detalles como las píldoras sexuales o la máquina que mata mediante orgasmos). Porque es de lo más kitsch que nos podemos encontrar en la ciencia-ficción de la época, tiene una banda sonora muy representativa de aquellos años, y, sobre todo, tiene el honor de contar con la gran Jane Fonda como protagonista.



La marca del hombre lobo (1968) de Enrique López Eguiluz

Por qué? Porque tal vez no sea la mejor, pero sí fue la primera película en la que pudimos contar con el tristemente fallecido Paul Naschy como el licántropo Waldemar Nadinsky. Porque fue estrenada en 3D, ése tan psicodélico que había antes, pero que sin embargo no daba tanto dolor de cabeza. Porque es complicado encontrar serie B española que resulte entretenida. Porque en esta película hay amor, vampiros y hombres-lobo, casi cuarenta años antes de "Crepúsculo" (este Porque es irónico, obviamente). Porque, para españoles e italianos, el nombre de Lon Chaney nos suena a canal de la TDT, pero es decir Paul Naschy y necesitamos dormir con la cabeza bajo las sábanas.


24 de octubre de 2010

Jóvenes Ocultos, o qué tenía de guay ser un vampiro en los 80

Empezaré diciendo que con esta película, al igual que pasó con Fringe y pasará con el resto de entradas, no voy a ser objetivo. Lo siento, no soy periodista, sino un fan del terror y la ciencia-ficción, y estoy aquí para hablar de las cosas que me gustan y de por qué me gustan. Para mí lo importante es explicar qué despertó mi cariño y por qué sigo atado a ellas.
Dicho esto...

Jóvenes Ocultos es a día de hoy mi obra favorita del séptimo arte. No es la mejor dirigida, ni la que tiene las mejores actuaciones que haya visto. No tiene unos decorados demasiado llamativos, carece de una producción excesiva y su banda sonora no merece un Oscar. Ni siquiera está atada a un género en particular, ya que navega en distintas aguas a medida que avanza la película. Pero en mi caso sí que me aporta lo que todos buscamos cuando nos gusta algo: tiene magia.

Su génesis es bastante curiosa: El proyecto fue ofrecido a Joel Schumacher (director de obras como "Asesinato en 8 mm", "Veronica Guerin" o las polémicas "Batman forever" y "Batman y Robin") durante una comida con Mark Canton, por aquel entonces mandamás de Warner Bros. Este hombre estaba buscando a alguien que realizase un film sobre niños vampiros, siguiendo la moda de películas como "Una pandilla alucinante" y "Los Goonies". Schumacher no quedó muy convencido por el proyecto pero, ante la insistencia de Canton, prometió pensárselo un poco antes de dar un "No" rotundo.
El realizador leyó el guión y siguió viéndolo una idea absurda. Dispuesto a llamar a Canton y darle una negativa, salió a dar un paseo, y entonces se le ocurrió la idea que daría un cambio radical al proyecto: sustituiría a los niños por adolescentes. Sexo, motos y un aire bohemio, todo ello situado en la costa de Santa Cruz, California, era lo que le hacía falta a ese proyecto para hacerlo verdaderamente interesante.
Sin consultar a nadie, Joel Schumacher empezó a preparar un dossier sobre todo lo que él quería si se iba a hacer cargo de la película: gabardinas, motos, playas..., incluso un tíovivo; y, cuando lo tuvo listo, llamó a Canton y Richard Donner, productor del film (y realizador del clásico "La profecía"), y los citó para una reunión urgente para exponerles sus ideas, con las que, visto el resultado, quedaron más que satisfechos.

En cuanto al reparto, el casting fue bastante rápido. El primero en ser seleccionado fue Kiefer Sutherland, hoy actor consagrado pero entonces un joven sin apenas experiencia, que aceptó el papel de David, líder de la banda de vampiros. Para darle la réplica como Michael, el héroe del film, contaron con Jason Patric, sobre todo recordado por sus papeles en los 90 en las películas "Sleepers" y "Speed 2".
Una vez tuvo a sus dos protagonistas, Schumacher siguió la búsqueda con la banda de vampiros, donde optó por fichar a modelos y actores poco relevantes pero con muy buena percha para el estilismo de los personajes que el director tenía en mente.
Para los adultos del film, se contrató a Edward Herrman, un curtido actor de teatro, en el papel de Max; y Dianne West, que acababa de ganar el Oscar por "Hannah y sus hermanas", para el papel de la sufrida madre de Michael.
Sólo faltaban los niños, y aquí fue dónde Donner y y Canton metieron la mano, ya que casi impusieron a Schumacher el darle el papel de Edgar Frog el "cazavampiros" a Corey Feldman, estrella infantil de los 80 gracias a grandes hits como... "Los Goonies". Y finalmente, en el papel de Sam, hermano de Michael, ficharon a Corey Haim.

Además, en el apartado técnico, se contó con el director de fotografía Michael Chapman ("Taxi driver", "Toro salvaje"), el maquillador Greg Cannom (ganador de tres Oscars) y el compositor Thomas Newman ("Cadena perpetua", "Wall-E", "American beauty"), entre otros.

Así pues, comenzó el rodaje, que duraría apenas ocho semanas, sin ningún percance pero siempre con la presión de Canton, que quería controlarlo todo de cerca, temiendo que aquello se saliese de madre y acabasen con un subproducto que tuviese que ir directamente a las estanterías de serie B de los videoclubs.

El primer pase de la película se realizó (cómo no) en un cine de Long Beach, California, con la gran sorpresa de una avalancha de fans a la espera de ver el film, algo que los productores no se explicaban, ya que no se había organizado ninguna campaña de marketing (y por aquel entonces, Internet era sólo un proyecto). Además, su estreno fue todo un éxito, quedándose a la sombra únicamente de la última de James Bond, "Alta tensión", y consiguiendo una recaudación que superaba escandalosamente el dinero que se había invertido.

Y de qué va la película?
Una madre se muda con sus dos hijos a casa del abuelo, en Santa Clara (California), donde desde hace algún tiempo, están ocurriendo desapariciones y asesinatos inexplicables. Mientras tanto, Michael, el protagonista, entra en contacto con una banda de motoristas liderada por David y acaba encaprichado de la chica de la película, entrando en una espiral de sangre, motos y rock'n'roll.

El argumento es bastante simple y predecible, pero es que estamos hablando de una película que viene a ser uno de los máximos exponentes de los 80, y es lo que vendía por aquel entonces.

Pero entonces, dónde radica la belleza de este film? Pues precisamente, en ser tan irremediablemente ochentero. Tenemos playas, motos, adolescentes a menudo más astutos que los adultos, unos looks endiabladamente desfasados hoy en día, pero que quedan tan bien en la cinta... En definitiva, una estética irresistible para todo buen fan de la época dorada de Madonna y Michael, acompañada de unas no espléndidas pero sí correctas actuaciones, dirección y fotografía.

En cuanto a su banda sonora, es rock del bueno, del que ya no se hace, desde las impecables versiones de éxitos como "Don't let the sun go down on me" o "People are strange" hasta el tema principal de la película "Cry little sister", amén de la colaboración de grandes intérpretes como INXS, Echo and the Bunnymen y Lou Gramm, y un score repleto de esos sintetizadores tan típicos de la época.

Además, la película está llena de homenajes que harán las delicias al cinéfilo del cine de terror y al friki en general: cómics, videoclubs, carteles de cine casi a cada plano...

Sería imposible encasillar la cinta en un género en particular, ya que aquí encontraremos cine fántastico pero que también bebe de la comedia, la acción e incluso juguetea en algún momento con el erotismo.
Una cosa sí que está clara: estamos ante la primera película de vampiros adolescentes.

Por último, destacar que a día de hoy la película cuenta con dos secuelas lanzadas directamente en DVD (la primera de ellas, "The tribe", rescató del olvido a Corey Feldman y generó las mejores ventas del 2008; la segunda, "The thirst", acaba de ser estrenada), así como un cómic que sirve de puente entre la primera y la segunda parte.

En definitiva, "Jóvenes Ocultos" es una pequeña obra maestra para los fans del cine de los 80, pero también para los fans de Sutherland (que la considera su mayor orgullo en el cine), del humor, del fantástico y, en definitiva, del cine en general.

7 de septiembre de 2010

Fringe, o cómo Dunham consigue hacernos olvidar a Scully y Burke

J.J. Abrams es un tipo listo. 
Al contrario que la mayoría, comenzó su carrera en el cine y ha acabado viviendo casi exclusivamente de la televisión porque, a pesar de grandes éxitos como "Eternamente joven" y "Armageddon" (guionista de ambas y productor de la primera), Hollywood no se lo ha puesto nunca fácil a este chico.
Sin embargo, si nos ceñimos a la pequeña pantalla, nadie debería atreverse a cuestionar el casi impecable (e impresionante) currículum que ha conseguido con tan sólo 44 años. Hablar de Abrams es hacerlo de grandes hits de la caja tonta como "Felicity", "Alias" o "Perdidos", serie que le ha catapultado definitivamente al panteón de los dioses del entretenimiento, le pese a quien le pese.

Siempre suele recibir críticas bastante dispares, y esto también es marca de la casa. A algunos les encanta (sobre todo por el hecho de que Abrams no suele dar toda la historia ya mascada al espectador, sino que va diseminando pistas con cuentagotas para que el televidente pueda sacar sus propias conclusiones), a otros les parece basura (se sienten engañados, decepcionados...), unos pocos (muy pocos, menos mal) incluso ven en su trabajo mensajes ocultos sobre el por qué de la vida y la existencia...Pero desde luego, no deja a nadie indiferente. Y eso es lo verdaderamente importante en el negocio, ¿no creéis?

Así, llegamos a la serie que nos ocupa, "Fringe" (aquí en España titulada "Al límite" y emitida por Canal +), un entretenimiento que desde el primer minuto lleva el sello Abrams grabado a fuego. Porque la serie empieza, nada más y nada menos, que con un accidente de avión. Pero no os asustéis, que cualquier similitud con cualquier otro producto del director/guionista/productor/creador/compositor será pura coincidencia, al menos en lo que a argumento se refiere, porque el tratamiento, como veremos más adelante, sigue las mismas pautas que han llevado al éxito sus otros trabajos.

Como decía, la serie empieza con un accidente de avión. El marrón de la investigación se lo come la agente del FBI Olivia Dunham (interpretada por Anna Torv), que, desesperada y sin nadie más a quién acudir, decide recurrir al científico Walter Bishop (John Noble), antaño un brillante aunque poco ético científico y ahora un demente de la tercera edad que lleva diecisiete años recluído en una institución psiquiátrica. La única forma de salir de allí es que un pariente cercano lo ordene y éste será su hijo Peter (Joshua Jackson), un timador que tiene muy poco de Robin Hood, y cuya relación con su padre es prácticamente nula, sobre todo debido a traumas derivados de las investigaciones de Walter en los 80.
A partir de aquí, este curioso equipo, completado por Astrid Farnsworth (Jasika Nicole), asistente de Olivia, y Charlie Francis (Kirk Acevedo), otro agente del FBI, comenzará a investigar una serie de sucesos difíciles de explicar de forma científica conocidos como el Patrón.

Visto así, podría parecer que nos encontramos con una serie que aprovecha el filón de "CSI", "Mentes Criminales" y demás productos del mismo estilo. Investigación científica, vaya. O, por el contrario, los más frikis podrán creer que se encuentran ante una imitación de ese gran fenómeno que fue "Expediente X". Y todos ellos tendrán razón. Porque ésta es una serie de suspense policíaco que bebe de misteriosos casos sin resolver que nos llaman la atención por su extravagancia e imaginería, pero los aborda desde un punto científico, casi clínico. Y es un acierto, aunque no EL acierto.

Porque lo realmente bueno de este serial, por lo que cualquier fan de Abrams o simplemente de la ciencia-ficción debería animarse a verla, es por sus personajes.
Al igual que en todas las anteriormente mencionadas obras de este director, estamos ante personajes en tres dimensiones, de carne y hueso, y no meros clichés.
El caso más evidente es Walter Bishop, una mezcla de Albert Einstein y Doctor Frankenstein, un hombre excéntrico y extraño que, además, provoca los mejores momentos de humor en la serie, notablemente cada vez que se encuentra cerca de Astrid, cuyo nombre confunde continuamente.

Por supuesto, tenemos a Olivia, eje principal de la trama, un personaje que evoluciona capítulo a capítulo, casi sin darnos cuenta, y que para los fans resultará bastante familiar, ya que el tratamiento que le dan los guionistas se asemeja bastante al que se le dio en su momento a Juliet Burke en "Perdidos". Estamos ante una mujer fuerte, inteligente, atrevida y muy capaz de valerse por sí misma, pero al fin y al cabo un ser humano, con sus fallos y debilidades.
Y así de bien podríamos hablar de todos los demás protagonistas, porque es lo que realmente da de comer a J.J. Abrams: crear personajes que lleguen al corazón del telespectador.

Por último, cabe destacar la gran calidad de la serie en general, tanto en el aspecto técnico como en el artístico. Buen trabajo de dirección, guiones entretenidos, una producción más que aceptable (a veces sobresaliente, algo difícil en la pequeña pantalla)... Y, sobre todo (algo que también es marca de la casa), muchos enigmas por resolver, una trama de fondo que plantea una gran cantidad de interrogantes cuyas respuestas nos van dando poco a poco, para que la tensión y la atención no decaigan.